Capítulo 2: From the moment I met you ♥ .

Mía regresó al lobby luego de unos minutos. No le resultó difícil encontrar la mesa donde su padre había decidido sentarse, tomó asiento en la silla junto a él y este le ofreció la cartilla con la lista de alimentos que había en el menú.
- ¿Encontraste algo interesante en el baño? -preguntó despreocupadamente, echando un ojo al menú del restaurant. Mía rodó los ojos. En esos momentos no estaba de buen humor para escuchar las bromas de su padre.
Estaba cansada, lo único que deseaba era comer algo, regresar a casa y dormir hasta que no le quedaran ganas de volver a cerrar los ojos jamás.
- No debiste esperarme, podrías haber comenzado a comer sin mí - le reprochó, imitando la acción anterior de Ian, quien simplemente se encogió en hombros.
- Lo decía por tus zapatos -aclaró el hombre, señalando la parte mencionada con el dedo índice. Los ojos de Mía viajaron rápidamente a sus viejos converse rojos.
Tenían muy mal aspecto.
- Había una inundación en los pasillos cerca de los baños, fue inútil intentar no mojarme -respondió tranquilamente, sin darle demasiada importancia.
Ian arqueó una ceja.
- ¿Enserio? ¿Ó saltaste encima de los charcos como cuando eras pequeña? -se burló, con una sonrisa arrogante adornando su rostro. Mía lo fulminó con la mirada.
- ¡Papá! -se quejó la joven, haciendo un puchero que, más que enojado, le daba un aspecto encantador.
- Esta bien, está bien -farfulló entre risas, negando suavemente con la cabeza.
El resto de la cena transcurrió en silencio. Mía no recordaba una sola cena en la que su padre hubiera estado tan serio como lo había estado esa noche, ordenaron su comida y una vez saciado su apetito, Ian pidió la cuenta para retirarse del lugar.
Ambos tenían muchas cosas en las que pensar, le entristecía el hecho de no poder entablar una conversación de más de dos minutos con su padre, nunca le había resultado tan difícil hablar con él, y ahora, le parecía abrumadoramente incomodo.
Debía ser que aún le guardaba un poco de resentimiento por el cambio tan drástico que la había hecho pasar los últimos días.
Esperaba que todo mejorara con el pasar de los días.
- Ya es hora de irnos -aviso, poniéndose de pie. Mía se levantó de la silla y tomó la chaqueta que había dejado en el respaldo de esta luego del volver de los sanitarios.
Ian dejo unas cuantas monedas de propina en la mesa y ambos caminaron en dirección a la mesa. Ya era bastante tarde y hacía demasiado frío.

- ¿Qué tanto ves, Harry? -preguntó Liam Payne, girando la cabeza en dirección a la que Harry tenía la vista clavada .
- Nada -respondió el aludido, volviéndose hacía los chicos.
- ¿Nada? -inquirió esta vez Louis- ¿Enserio? Pareces jirafa de tanto estirar el cuello -se burló, imitando los movimientos de cabeza del joven de cabello con rulos- ¿No será que te ha gustado una chica del restaurant? -preguntó, dando justo en el clavo.
Conocía tan bien a Harry.
- ¡Cállate, Louis! -ordenó, intentado golpearlo con una servilleta. Los chicos de One Direction se echaron a reír mientras Harry seguía intentando golpear a Louis. Una vez terminada la pelea Harry echó un último vistazo a la mesa donde Mía estaba cenando con ese hombre. Estaban a punto de marcharse, era ahora o nunca.
- Ahora vuelvo -se excusó repentinamente, levantándose de la mesa de un solo movimiento. Los cuatro jóvenes se quedaron viendo como Harry se alejaba de ellos.
Definitivamente, se estaba volviendo loco.

Una ráfaga de aire helado golpeó contra su rostro una vez que hubieron abandonado el interior de Nandos. Por un momento, echó de menos la pereza con la que el viento soplaba en California y se frotó las manos intentando conseguir un poco de calor. Respiró profundo y avanzó por la húmeda acera, el clima era tan impredecible en Londres que ni siquiera se dio cuenta de el momento en que comenzó a llover.
- ¡Mía! -escuchó su nombre hacer eco en las paredes de los locales que se cernían frente a ellos. Decidió ignóralo, no había nadie que pudiera reconocerla en ese ciudad, absolutamente nadie- ¡Mía! -escuchó nuevamente, esta vez un poco más cerca.
Volvió la cabeza hacia la entrada del restaurant y se encontró con el joven de cabello rizado que había conocido un par de horas atrás en los sanitarios, parado en la entrada de Nandos con una sonrisa de oreja a oreja en el rostro.
La mirada de Ian viajó rápidamente hacía su pequeña hija.
- ¿Lo conoces? -preguntó con recelo, entrecerrando los pálidos ojos azules.
- Te explicó después -se excusó la joven, regresando al lugar que había abandonado segundos atrás. Momentos después se encontró a si misma de pie frente al chico de cabello rizado. Enarcó una castaña ceja- ¿pasa algo?
- No puedes irte de aquí sin haberme dado tu numero telefónico antes -soltó Harry de repente. Los labios de Mía se curvaron en una sonrisa, ¿estaba hablando en serio? Nunca nadie le había pedido su número de teléfono, por eso no tenía uno.
- ¿Mi número de teléfono? -repitió, únicamente para observar como asentía- Ah... bueno, me encantaría, pero acabo de mudarme a Londres y aún no hay una línea establecida en mi casa. Lo siento -se disculpó, encogiéndose en hombros y frunciendo los labios. Harry sonrió. Mía conocía muy bien ese tipo de sonrisas.
- Eso tiene solución -argumentó Harry, tomando con su mano el brazo izquierdo de Mía y sacando una pluma. La castaña lo miró con los ojos entrecerrados- Llámame en cuanto tengas línea, estaré esperando tu llamada -sonrió abiertamente y se despidió de ella con un ademán de mano, volviendo a entrar al restaurante.
''Harry Styles: 640100257'', leyó en su muñeca, negó con la cabeza y se volvió en dirección a su padre, quien la esperaba en el mismo sitio con una mueca para nada amigable en el rostro.
- ¿Así que nada interesante, eh? -interrogó con las cejas alzadas. Mía se cruzó de brazos- ¿Piensas decirme que pasó allá adentró?
- Ni lo sueñes, Ian- Vaya -pensó Mía- parece que mi estadía en Londres no será tan aburrida como pensé. Genial.
¡Hola todos! Soy yo, Jessica. Sé que me he tardado años en subir este capítulo, la verdad es que lo tenía escrito desde hace mucho tiempo, solo faltaba la parte final para terminarlo y me daba mucha flojera escribirlo, gracias a todos lo que estuvieron comentando en el capítulo anterior, me alegra mucho que les haya gustado tanto y gracias también a las personas que le dieron like, nunca me espere recibir tantos. A partir de hoy las actualizaciones se harán con más frecuencia, lo que sucede es que entre la escuela, las actividades que llevo y las tareas de casa se me va el tiempo volando y ni tiempo de sentarme en la computadora a escribir. En fin, espero que les guste el capítulo, esta cortito pero bueno, hice mi mayor esfuerzo. Dejen comentarios.
¡Me dio mucho gusto saludarlos, bye!

Inspiró profundo y el estómago le dio un vuelco. Tan pronto como sintió que el avión se detenía en tierra firme se puso de pie de un salto y tomó sus maletas.
- Mía, por favor -suplicó el hombre, posando una de sus grandes manos en el menudo hombro de la chica- sabes que esto es lo mejor para nosotros, es una gran oportunidad -le recordó.
Una pegajosa melodía retumbaba en las paredes del salón, acompañada por las adiestradas voces de cinco hermosos jóvenes que estaban de pie cada uno frente a un micrófono profesional.
- Gracias -agradeció Liam Payne, un joven de cabello castaño claro y una gran sonrisa que presumía sus perfectos dientes- hacemos lo mejor que podemos.











